El pez afortunado

EL PEZ AFORTUNADO

Había una vez, un pez que no tenía nombre porque era salvaje. Un día cuando nadaba tan tranquilo se encontró con una barca que no era pesquera sino de paseo y vio como una piedra caía pero no era una piedra cualquiera porque tenía muchos colores. Él se alejo por miedo, pero cuando fue tomando la confianza se acercó lentamente, dio varias vueltas alrededor de ella y cuando la fue a tocar con la boca sintió algo raro pero no le echó cuentas. Al día siguiente notó que la memoria no se le borraba cada 3 segundos sino que ya incluso tenia recuerdos, podía pensar y…¿si aquella piedra era mágica y por eso tenía tantos colores?.
Hasta ahora todo iba bien, pero conforme pasaba el tiempo hacia más cosas del ser humano incluso a los 2 años se tenía que salir del agua para poder respirar, y a los 4 años ya comía como una persona y pensó:
-¿Y si al final me convierto en un ser humano? Yo no quiero ser humano.
Entonces fue corriendo adonde se encontró la piedra y la volvió a tocar con la boca y de nuevo sintió algo raro. Esperó al día siguiente pero en vez de convertirlo de nuevo en pez adelantó los efectos del ser humano. Fue de nuevo a la piedra pero esta vez pensando que quería ser pez y sí, funciono dejó de hacer cosas del ser humano.
Al final de esta pequeña anécdota llegó a la conclusión de que es mejor ser uno mismo aunque se le borre la memoria cada 3 segundos y no intentar ser como los demás.

Autor: Luis Molina Roque

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